Para el Ascendente Leo, enero activa especialmente los ejes de trabajo, vínculos y proyección personal. El 1 de enero Mercurio ingresando a Capricornio impacta la casa 6, poniendo el foco en obligaciones, rutinas y responsabilidades diarias. Puede sentirse como un inicio de año cargado de tareas o exigencias, donde el orden y la disciplina son claves.
La Luna llena en Cáncer del 3 de enero ocurre en la casa 12, marcando un cierre interno importante. Es una lunación de limpieza emocional, donde se sueltan cargas inconscientes, miedos o situaciones que venían drenando energía. Puede haber cansancio, necesidad de descanso o introspección.
La Luna nueva en Capricornio del 18 de enero activa la casa 6 y abre un nuevo ciclo en hábitos, trabajo y cuidado del cuerpo. Es un excelente momento para reorganizar rutinas, asumir compromisos laborales o mejorar la eficiencia diaria.
El 20 de enero el Sol ingresa a Acuario y activa la casa 7, iniciando un período donde las relaciones toman protagonismo. Los vínculos se vuelven espejos claros de lo que necesitas transformar. El 23 de enero Marte ingresa también a Acuario, intensificando la dinámica vincular: pueden aparecer discusiones, tensiones con socios o parejas, o la sensación de lucha de voluntades. Es clave no reaccionar impulsivamente.
El 26 de enero Neptuno reingresa a Aries y comienza a activar la casa 9, abriendo una nueva etapa de búsqueda de sentido, inspiración y visión de futuro. Aunque este tránsito recién comienza a sentirse, marca un cambio de enfoque hacia metas más alineadas con tus ideales.
Enero es un mes intenso para el Ascendente Leo, donde se combinan cierres internos, nuevas exigencias laborales y desafíos claros en el plano vincular. Es el inicio de un año que pide madurez y conciencia.


