Para el Ascendente Leo, el 2026 es un año de redefinición profunda de la identidad y de la forma de pararse frente al mundo. Plutón en Acuario transita la casa 7 durante todo el año, transformando de raíz la manera de vincularse. Las relaciones se vuelven intensas, demandantes y profundamente reveladoras. No se trata de perder poder, sino de aprender a compartirlo y a dejar de proyectar en el otro lo que debe integrarse internamente.
Saturno y Neptuno comienzan el año en Piscis, activando la casa 8, trayendo procesos de limpieza emocional, revisión de apegos y temas de confianza profunda. Al ingresar a Aries, ambos planetas pasan a la casa 9, donde se abre una etapa de construcción de una nueva visión de vida. Saturno aporta estructura a creencias y proyectos a largo plazo, mientras Neptuno invita a redefinir el sentido sin caer en fantasías.
Urano finaliza su tránsito por Tauro en la casa 10, marcando cambios inesperados en la proyección profesional y la imagen pública. Cuando ingresa a Géminis, pasa a la casa 11, donde revoluciona vínculos sociales, proyectos colectivos y objetivos a futuro, abriendo nuevas redes y formas de colaboración.
Júpiter transita la casa 12 hasta el 30 de junio, funcionando como un período de preparación interna, sanación y cierre de ciclo. Cuando ingresa a Leo, activa la casa 1 y marca un renacer personal muy importante: mayor confianza, visibilidad, energía y oportunidades. Es uno de los momentos más expansivos del año para el Ascendente Leo.
Los eclipses en el eje Virgo–Piscis continúan activando el eje 2–8, trayendo movimientos en la economía, los recursos compartidos y la autoestima. A medida que los eclipses pasan al eje Acuario–Leo, comienzan a impactar directamente en la identidad y las relaciones, señalando cambios inevitables en la forma de mostrarse y vincularse.
Venus retrogradando en Escorpio activa la casa 4, removiendo temas familiares, emocionales y del pasado. Al reingresar a Libra, pasa a la casa 3, revisando acuerdos, conversaciones y vínculos cercanos.


